Cuándo Yogui Bhajan llegó a los Estados Unidos en 1968 era la época de los hippies, quienes después de buscar la elevación de la consciencia por otros medios, finalmente optamos haccerlo naturalmente a través del yoga y la espiritualidad. Nadie buscaba una religión, pero si un maestro y una enseñanza mediante la cuál lograrlo. Y Yogui Bhajan, y las técnicas que enseñaba, llenaron ese vacío para muchos. Durante los primeros años nadie llevaba turbante. Yoguiji mismo se vestía con turbantes de colores, siendo el rojo su favorito. No había un “modo de vida” establecido,
si no que fue evolucionando cómo resultado de las necesidades e inquietudes del momento. Todos buscabamos una “mejor manera de vivir”, y fuímos integrando distintos aspectos de su enseñanza, como la alimentación vegetariana, el sadhana matutino, el vestirnos de blanco, el dejarnos el pelo largo, etc., como algo natural y orgánico que fue sucediendo. También influyó mucho la cultura y mentalidad norteamericana, junto al rechazo que había en ese momento a la guerra de Vietnam y al orden establecido. Buscabamos alternativas a un estilo de vida que nos parecía baldío, superficial, materialista. Y en ese momento sus enseñanzas nos ofrecieron esa alternativa.

Yoguiji comenzó a enviar a sus alumnos a enseñar por todo los Estados Unidos, y en poco tiempo estabamos conviviendo en “ashrams”, comunidades yóguicas que se fueron abriendo en todo el país. Algo que renació de la vida comunitaria que ya habíamos experimentado como hippies, pero ahora con un orden, disciplina y compromiso.

Yoguiji llegó en un momento histórico significativo que cambió el rumbo de la cultura occidental, y consecuentemente del mundo entero. Él respondió, tal vez sin tener una clara intención, a una necesidad y su impacto fue importante. Para muchos como yo nos cambió la vida, nos dió dirección y sentido.

Él hablo desde un principio de la era de Acuario. De que vendrían tiempos difíciles y desafiantes durante la transición que iba a coincidir con la transición del siglo XX al XXI. Una de las características de esta era, según él (y que se ha ido probando cierto), es que la falsedad, los secretos, el ocultismo político y financiero no pueden continuar existiendo. Que todo saldría a la luz. Aún recuerdo una charla suya a comienzos de los años 80 donde habló de que en cada casa habría un computador y que solo con teclear podríamos obtener información de cualquier cosa en instantes. Todo lo pronosticó esto antes de que existieran los computadores personales, Google, Wikipedia, Wikileaks, etc. También contó que esta es una era de Universalidad, donde las religiones perderían sentido y seguidores; en la cuál el ser humano no se va a contentar con aceptar las cosas por que se las digan: “primero se, y después creo” dijo que es el lema de esta era.

Esto también se aplica al propio Kundalini Yoga, a su enseñanza y práctica. Las instituciones que Yogui Bhajan creó están sufriendo un cambio. La falsedad, corrupción, hipocresía, fanatismo que infectó a estas estructuras y a muchos de sus seguidores está siendo descubierta y puesta a prueba. Si esta es una era de apertura, transparencia y universalidad, no hay lugar para el fanatismo ni el enjuiciamiento de otros porque entienden o viven las enseñanzas de otra manera.

Las enseñanzas son un medio, y no un fin. Están a nuestra disposición para sanarnos, ayudarnos a encontrar paz y un sentido más profundo a nuestras vidas, y no para encadenarnos ni convertirse en nuevos dogmas. El Kundalini Yoga no es una religión, pero las acoge a todas. Algunos practicantes y maestros, al igual que Yoguiji lo era, son Sikhs; pero muchos son cristianos, judíos, budistas, musulmanes. Otros no profesan ninguna religión y se consideran más universales en su visión de Dios y la existencia. Hay que recordar que ninguno ni nadie está en posesión de la Verdad, pues esta es incontenible e indescriptible. Solo son caminos, medios para llegar a un fin que cada uno define según sus propias creencias.

Este es el momento de que la universalidad de estas enseñanzas sea compartida. Es el momento de acoger a todos, sin prejuicios. No todo el mundo va a vivir las enseñanzas de Yogui Bhajan del todo. De hecho nadie puede lograrlo, no hay suficientes horas en el día para hacer todo lo que él aconsejó. Hay maestros que va a elegir trabajar dentro de las instituciones tradicionales y otros no. Hay personas que llevarán turbante y pelo largo, y muchos otros no (de hecho la gran mayoría). Hay quienes serán vegetarianos al 100% y otros seguirán elegiendo comer algo de carne. Y así todos, dentro de la libertad que nos da la vida misma, la existencia, iremos eligiendo cuáles de estas enseñanzas, conocimientos y técnicas más nos sirve para conseguir esa paz y felicidad.

Les invito a que reflexionen sobre su propia relación con el Kundalini Yoga y las enseñanzas. Para mi, lo que más valoro es todo aquello que hoy me sirve para vivir más felizmente y en paz. He hecho y practicado muchos aspectos de las enseñanzas, y en distintos momentos de mi vida me han servido enormemente. Comparto lo que se, lo que tiene sentido para mi, lo que a mi me ha funcionado. He probado mucho de ello, y me quedo con aquello que en estos momentos me sigue sirviendo. Mañana será otro día, y de la misma manera, responderé a lo que este ocurriendo entonces. Prefiero respetar el derecho ajeno, que juzgar a otros. Pues al final del recorrido de la vida lo único que realmente nos queda es la memoria del “Yo Soy” y de haber vivido en paz.

Feliz año 2011…Sat Nam….
Escrito por Gurudass Singh Khalsa
Artículo original click aquí


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3 comentarios


  1. 28 noviembre 2016 - 1:28 am

    Muchas gracias por tus palabras Gurudas, reflejan mi sentir .


  2. 28 agosto 2017 - 13:10 pm

    Así me siento en este momento, y leerte me arroja luz. SatNam


    • 30 agosto 2017 - 16:01 pm

      En nombre de Gurudass gracias Monica.

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